Muchas empresas en España tienen derecho a bonificarse parte de la formación de sus trabajadores a través de la Seguridad Social, y aun así buena parte de ese crédito se queda sin usar cada año. No es un asunto exclusivo de grandes compañías: cualquier empresa que cotiza por formación profesional puede acceder a él, incluidas las que solo tienen uno o dos empleados.
¿Qué es exactamente esto de «bonificar» formación?
Todas las empresas pagan una cuota destinada a formación profesional dentro de sus cotizaciones a la Seguridad Social. La bonificación consiste en recuperar parte de ese dinero, en forma de crédito, para financiar formación de los propios trabajadores. Si la empresa no organiza formación bonificada, ese crédito simplemente se pierde: no se devuelve ni se acumula para el año siguiente.
Antes de lanzarte, conviene tener claro esto
La formación bonificada tiene requisitos de gestión que conviene conocer desde el principio, porque un error de forma puede hacer que la bonificación no se reconozca:
- Hay que comunicar el inicio de cada acción formativa antes de que empiece, no después.
- La formación debe estar relacionada con la actividad de la empresa o con las funciones del puesto de trabajo.
- Es obligatorio guardar la documentación justificativa: control de asistencia, contenidos impartidos y facturas, entre otros.
- El crédito disponible depende de lo cotizado por la empresa el año anterior y del número de trabajadores, así que conviene calcularlo antes de comprometerse a un gasto.
¿Merece la pena gestionarlo por cuenta propia?
Para una acción formativa puntual y sencilla, es perfectamente posible tramitarlo uno mismo. Cuando hay varias acciones al año, distintos grupos de trabajadores o formación más compleja, muchas empresas prefieren apoyarse en una entidad organizadora que se encargue de la parte administrativa, para reducir el riesgo de errores que acaben invalidando la bonificación.
En cualquier caso, el primer paso siempre es el mismo: revisar cuánto crédito tiene disponible la empresa antes de decidir qué formación organizar, para aprovecharlo de la forma que más útil resulte al equipo.